Un hosting, una suscripción, un dominio, un curso, una compra. Las tarjetas de los bancos cubanos no sirven para eso, y desde junio de 2026 el panorama se complicó más. Aquí están las opciones que quedan, con lo que cuesta cada una y dónde falla.
El Banco Central de Cuba confirmó que Visa y Mastercard dejaron de procesarse dentro de la isla el 6 de junio, después de que el banco extranjero que gestionaba esas operaciones cortara su relación con Fincimex. UnionPay sigue funcionando.
Conviene no confundir dos cosas distintas: eso afecta a pagar dentro de Cuba con una tarjeta extranjera (en un hotel, un cajero, una tienda). Pagar un sitio web de fuera desde Cuba es otro problema, y ese lleva años sin resolverse.
Las tarjetas emitidas por bancos cubanos no están conectadas a las redes internacionales para comercio electrónico. A eso se suma que muchos sitios bloquean el tráfico que viene de Cuba, así que aunque tuvieras una tarjeta buena, la web podría rechazarte por la dirección IP. Son dos barreras distintas y hay que resolver las dos.
Plataformas que emiten una Visa o Mastercard virtual cargada con cripto o saldo. Sirven para compras puntuales en tiendas online.
Dónde suelen fallar: muchas están limitadas a comercios de un solo país, tienen tope por tarjeta, y sin 3-D Secure no sirven para suscripciones recurrentes — el primer cobro pasa y el segundo se cae. Comprueba esos tres puntos antes de cargar dinero.
Servicios que emiten una tarjeta en un minuto sin pedir documentos, cargándola con BTC, USDT o Monero. Suenan perfectos y por eso conviene mirar la letra pequeña.
Lo que hay que saber: cobran por emitir la tarjeta y además un porcentaje por cada carga, que suele rondar el 5%. Casi ninguno emite las tarjetas: revenden sobre un banco patrocinador, y cuando ese banco corta el servicio los saldos quedan atrapados. Y casi todos excluyen expresamente las jurisdicciones sancionadas, Cuba incluida: usar la tarjeta desde una IP cubana puede acabar en un bloqueo con tu dinero dentro.
Para servicios concretos —streaming, juegos, tiendas grandes— existen sitios que venden códigos de regalo pagando en cripto. Canjeas el código en la cuenta del servicio y listo: no hay tarjeta que pueda bloquearse ni saldo que se quede atrapado.
Su límite: solo funciona con los servicios que emiten tarjetas regalo. Para un hosting o un dominio no sirve.
Muchos servicios técnicos aceptan cripto sin intermediarios: hostings, registradores de dominios, VPN, herramientas de desarrollo. Pagas desde tu wallet y no hay tarjeta, ni banco, ni país de por medio. Cuando esta opción existe, es la mejor de todas.
Busca "pay with crypto" o "USDT" en la página de pago antes de complicarte con lo demás. Te sorprenderá cuántos lo aceptan.
Es la vía más antigua y sigue siendo la más barata: alguien con tarjeta normal paga el servicio y tú le mandas el equivalente en USDT. Sin comisiones de emisión, sin porcentajes de carga, sin riesgo de que congelen una tarjeta.
El único problema es la confianza: con un familiar no hay duda, pero con alguien que no conoces uno de los dos tiene que arriesgarse a ir primero. Ese es exactamente el problema que resuelve el escrow.
El USDT queda bloqueado en un contrato hasta que el servicio esté pagado. Ni quien paga puede quedarse con el dinero sin cumplir, ni tú puedes recibir el servicio y no soltar el USDT. Si algo se tuerce, decide un árbitro; y el contrato le impide quedarse los fondos: solo puede dárselos a uno de los dos.
Comisión del 0,5%, y solo si la operación se completa. En los reembolsos no se cobra nada.